Este Sistema Vial Andino prehispánico cuenta con más de 500 años de historia y une a Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

Juan Agustín Luna Rengel
En el marco de la celebración del Inti Raymi y la conmemoración de la declaratoria de la UNESCO, el cantón Quilanga vivió una histórica jornada de revalorización cultural el pasado 21 de junio. Autoridades, el club “Guardianes del Qhapaq Ñan” y ciudadanía civil recorrieron el subtramo arqueológico de más de 20 kilómetros que conecta la parroquia San Antonio de las Aradas con la mítica Plaza del Inca, consolidando el compromiso local por la conservación sostenible de este patrimonio de la humanidad.
Un legado de seis naciones
El Qhapaq Ñan, o Sistema Vial Andino prehispánico, cuenta con más de 500 años de historia y une a Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. La UNESCO catalogó originalmente 693 kilómetros de esta red, que incluye 308 sitios arqueológicos y 232 comunidades matrices.
En el territorio ecuatoriano se registran 108,87 kilómetros de este sendero, el cual alberga 49 sitios arqueológicos de alta relevancia —como tolas, pucarás, centros ceremoniales, petroglifos y apachitas— atravesando ecosistemas que van desde la ceja andina y los páramos hasta los valles secos interandinos.
En este contexto nacional, Quilanga destaca en la geografía austral al custodiar un tramo vital de esta infraestructura en la frontera sur ecuatoriana, específicamente en la parroquia San Antonio de las Aradas.
Restauración
El tramo Wataway – Plaza del Inca brilla tras su restauración. El trayecto que despierta el orgullo lojano posee una extensión que conecta los muros de Wataway con la imponente Plaza del Inca. La caminata conmemorativa demostró que el ascenso de aproximadamente dos horas es un sendero totalmente accesible para los amantes de la naturaleza, la aventura y la riqueza histórica.
Este tramo arqueológico se mantiene intacto y ha recobrado su esplendor en los últimos meses gracias a los trabajos de restauración técnica ejecutados bajo el proyecto “Redescubriendo el Qhapaq Ñan”, impulsado por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC). El crujido de las antiguas piedras bajo el paso de los caminantes marcó un hito que alejó a este patrimonio del concepto de «museo olvidado» para transformarlo en un eje de memoria viva.
Desafío integral
Sostenibilidad y empoderamiento local. El éxito de la jornada plantea ahora el desafío de la conservación permanente del sendero a través del empoderamiento de la propia comunidad. Los planes futuros del cantón apuntan hacia el desarrollo de un turismo comunitario sustentable y sostenible, donde cada guía local y cada visitante se conviertan en corresponsables del mantenimiento diario de la ruta.
El evento demostró que el Qhapaq Ñan no es solo un recordatorio del pasado, sino una herramienta de desarrollo socioeconómico e identidad para Quilanga. Como bien señalaron los organizadores al cierre del evento: “Quilanga demostró que el Qhapaq Ñan no se ha perdido: lo celebramos, lo cuidamos y, sobre todo, lo seguimos viviendo”.

