Este domingo volvimos a elecciones. Y mientras el país hace números de ganadores y perdedores, hay algo que apenas vemos pasar de puntillas: mañana seguiremos siendo familia, vecinos, compañeros de trabajo, aunque pensemos distinto.
En estos días he visto almuerzos estropeados por discusiones políticas, grupos de WhatsApp donde sus miembros se autoexcluyen y amistades que se enfrían sin necesidad. Pero cuando las urnas vuelven a sus bodegas, quedan las personas con las que compartimos la vida.
En tiempos así, quiero recordarte algo:
El vínculo vale más que la opinión.
La relación vale más que la razón.
Mientras tecleo estas líneas, pienso en lo que ha marcado mi año: la condición de salud de mi esposa. Esa experiencia nos obligó a pausar, a escuchar las señales de la vida, esas que uno acostumbra ignorar cuando está ocupado en “tener la razón”.
Entonces comprendí algo: cuando la salud flaquea, no importa por quién votó tu hermano; importa quién está ahí cuando más lo necesitas. ¡Eso no se olvida!
Por eso, cuando estas elecciones pasen te invito a hacer algo simple pero muy potente:
– Repara un vínculo.
– Pide perdón si te excediste.
– Acerca tu silla a quien piensa distinto.
– Escucha más y pelea menos.
Porque la vida continúa.
Y aunque quizás no sanemos al país con un artículo, sí podemos sanar nuestras relaciones.
Y cuando una relación sana, un pedacito del mundo también lo hace.
Y eso amiga, amigo -transforma-.
Marlon Tandazo Palacio
marlonftp@gmail.com