La religiosa, perteneciente a la Congregación Santa Mariana de Jesús, permaneció 56 años en Venezuela. Como vicaria ejerció las mismas funciones de un sacerdote.

Con una mente lúcida, un oído agudo y un carisma especial, la religiosa, Rosa Marina Armijos Jarrín, oriunda del cantón Saraguro, en la provincia de Loja, cumplió este lunes, 29 de enero de 2024, 100 años de vida. Este acontecimiento fue celebrado por todo lo grande por sus familiares, amigos y sus compañeras de la Congregación Santa Mariana de Jesús.
La ‘Hermana Cunita’
Conocida desde siempre y hasta siempre como ‘Hermana Cunita’, la centenaria empezó su labor como religiosa en la ciudad de Loja, luego pasó a Cuenca, Riobamba, regresó a Cuenca y, finalmente, viajó a Venezuela donde estuvo 56 años.
Proveniente de una familia de religiosos: nueve en total, entre sacerdotes y Hermanas, en Venezuela realizó una importante labor como educadora, especialmente trabajó con los niños y adultos y esporádicamente con los jóvenes. Su especial forma de ser y actuar hizo que la comunidad le guardara mucho afecto.
Tras acogerse a los beneficios de la jubilación, la Hermana Rosa Marina se dedicó a realizar actividades relacionadas con las misiones y luego la enviaron a las parroquias eclesiásticas, donde, en una de ellas, fue designada vicaria y tuvo el mismo papel que cumplen los sacerdotes. Asistía a las reuniones de los padres, enterraba muertos y bautizaba a niños, todo lo hizo con el mayor agrado.
30 años educó a los niños
Laboró con los niños de primer grado de escuela por el lapso de 30 años hasta que se retiró del magisterio y se dedicó a recorrer los campos venezolanos, en su condición de misionera. También hubo ocasiones que le tocó predicar en las eucaristías por encargo del sacerdote y por ostentar la dignidad de vicaria designada por el propio obispo del sector.
Insiste que los habitantes venezolanos la trataron muy bien, durante las casi seis décadas que estuvo en ese país y que incluso escuchaban con atención sus prédicas. De vuelta al Ecuador, fue directamente a Saraguro, su tierra natal, donde permanecerá hasta los últimos días de su existencia.
“Lo poco que trabajé me paga Papá Dios con el doble”, expresa la religiosa, al referirse a las innumerables visitas que recibió, a propósito de su cumpleaños número 100 que celebró con amigos, familiares y particularmente con sus compañeras de la Congregación Santa Mariana de Jesús. (Fuente: Radio Frontera Sur 91.7 FM-Marco Zhigüi-Redacción HORA32)
VOZ
“San José es mi patrono favorito”,
Hermana Rosa Marina Armijos, religiosa de Saraguro.
“Es una mujer hábil y siempre está trabajando en sus manualidades”
Hermana Mabel Romero