Bella ciao

«Esta mañana, me he levantado, oh bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao. Está mañana, me he levantado y he descubierto al invasor» Pero, ¿quién es el invasor? Francamente no lo sé. Que lo haya descubierto no significa que sepa quién es.

Un invasor puede tener mil caras, mil disfraces, mil armas y mil formas de ocultarse. Puede que esté tan lejos que nunca lo veamos o puede que esté tan cerca de nuestra nariz que lo podamos oler, pero no ver.

Cómo los partisanos contra Mussolini o los maquis contra Franco, luchando sin saber muy bien contra quién, pero sabiendo a ciencia cierta por qué. ¿Pero por qué luchamos hoy? ¿Acaso estamos luchando? Tengo mis dudas…

La gran desventaja de luchar contra el enemigo es no saber quién es el enemigo. Hoy día tenemos guerras, pobreza, pandemias, corrupción, violencia diaria… ¿Contra cuál peleamos? ¿Peleamos contra todas?¿Tienen algo en común?

En todas estas cosas terribles y otras muchas cosas maravillosas solo hay una cosa en común, el ser humano. ¿Es culpa nuestra entonces?, ¿Cuánta culpa tengo yo? Eso, sin duda, es siempre relativo.

En mi humilde opinión, tenemos toda la culpa y ninguna. Toda, porque cada vez que ignoramos lo que pasa a nuestro alrededor estamos favoreciendo que siga pasando lo que pasa y ninguna, porque por mucho que hagamos no parece ser suficiente. No es pesimismo, es desesperanza.

Si levantas una piedra, puedes construir una catedral. Si nunca levantas nada, nunca construirás nada. Así de fácil y de difícil al mismo tiempo.

Victoriano Suárez Álvarez

victorianobenigno@gmail.com

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