En el mundo, el porte de armas por la sociedad civil ha sido un tema siempre controvertido, relacionado muchas veces desde perspectivas negativas como el aumento de la violencia armada, tiroteos masivos, acceso de menores a armas de asalto, entre muchos otros. Por otro lado, otros defienden la medida indicando que también tiene un lado positivo, desde la posición de la libertad ciudadana, como un mecanismo de defensa en casos de amenaza a bienes, integridad personal o familiar, o como una herramienta de disuasión contra la delincuencia. En nuestro país la tenencia de armas nunca fue prohibida en su totalidad, ni ahora se abre su libre porte, sin embargo, el anuncio sobre cierta flexibilidad para obtener un permiso es un mal augurio.
La verdad es que algunos de los países más desarrollados que han incorporado políticas y leyes en favor del porte de armas para civiles, y analizando el problema desde la evidencia empírica, no se ha visto un efecto realmente positivo en la reducción de las violencias.
El anuncio presidencial sobre tenencia y porte de armas de uso civil, ¿es realmente una estrategia efectiva para frenar la delincuencia, crimen o inclusive el narcotráfico? Creo que no, la batalla contra la violencia extrema y visceral que estamos viviendo es a largo plazo. Debemos sin duda incorporar con conciencia y verdadero sentido de país políticas de prevención de la violencia, campañas de sensibilización y educación, resolver primero problemas estructurales como la pobreza, la desigualdad o la justicia y aplicar los principios de la cultura de paz desde nuestros espacios más cercanos, cambiando mentalidades como indica el preámbulo de constitución de la UNESCO: “puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.
Santiago Pérez Samaniego
Twitter: @santiagojperezs