La antropología nos ha demostrado que el ser humano a pesar de las generaciones el homo sapiens va en busca de poder y reconocimiento, pero existen algunos medios para lograr aquello, aunque a veces un poco de ego es necesario para ser humano para resaltar su propia naturaleza.
Pero a pasar de los años, el ser humano se va volviendo más humano, valga la redundancia, es decir, lo altruista no es suficiente para dar valor que tiene una persona, como decimos en economía, no todo lo de valor tiene precio. Aunque le pongan un costo o precio a su vida con objetos santuarios (materiales o cosas de lujo) no es suficiente para alcanzar la felicidad y está se vuelve una paradoja sin saber a veces que es el disfrute de subir la escarpada y no el llegar solo a la cima, a veces se confunde inteligencia con sabiduría, la primera ella tienen todos y es explotar las herramientas que tiene cada persona de lo más óptimo posible, mientras que la segunda es discernir en la toma decisiones y optar por la menos mala o más óptima oportunidad para seguir avanzando. Aunque no existe un manual de ser buena persona, pero si hay que tratar de equivocarse menos, pero actuar con mala fe, dolo, injurias o hablar mal del otro es ser vil y causa la emoción del asco. Por más joyas que te pongas, autos que compres, ropa de marca que te pongas o subas fotos lindas a Instagram, nadie va a valorarte, no sé engañen la vida real viene de alegrías y penas, de caerse y levantarse, de cargar cajas, de limpiar la casa u oficina, de sudar, de no dormir, de llorar y de volver a levantarse y pedir ayuda cuando estás mal y aceptas que equivocaste y necesitas ayuda. Lo demás es telenovela, te hace creer que la vida es así, pero la realidad es otra. No pisen en huevos, piden en tierra para despertar de los sueños y levantar a cumplirlos.
Andrés Ontaneda Vivanco
eaontaneda@gmail.com