Joya arquitectónica, es el mejor calificativo que podemos encontrar para describir este imponente templo ubicado en la cabecera cantonal de Espíndola. La Iglesia San Bartolomé Apóstol de Amaluza fue construida hace 60 años, hecha a base de una piedra labrada que es propia del lugar denominada cascajo, adquiriendo una identidad única e irrepetible y luego de un arduo y laborioso proceso de restauración, hoy luce ante los ojos del mundo con una preciosidad y divinidad.
Hace pocos días, con una imponente ceremonia religiosa, presidida por el Monseñor Walter Heras, Obispo de la Diócesis de Loja, se oficializó y se procedió a la bendición de la Iglesia restaurada, con una asistencia masiva de los espindolenses, en cuyos rostros se reflejaba la emoción y el sano orgullo de saber que cuentan con uno de los templos religiosos más hermosos de la provincia y el país, considerado un verdadero patrimonio e ícono de esta jurisdicción.
Es menester reconocer al verdadero artífice y mentalizador de esta extraordinaria obra, padre Ángel Ocaña Silva, Párroco de la Parroquia Eclesiástica de Amaluza, quien, con el apoyo de la comunidad, cristalizó este proyecto acorde a su estilo arquitectónico original.
La restauración de la iglesia matriz de Amaluza consistió en: cambio de techos, tumbados y pisos, elaboración de 8 urnas para las imágenes en madera de cedro, re lacado de bancas, colocación de vitrales, adecuación del altar para el Santísimo, elaboración de ambones, todo con un majestuoso complemento, la colocación del Retablo, diseñado con un estilo único y confeccionado con madera de cedro marmoleado y pintura de pan de oro. Hoy ha quedado demostrado que la devoción de un pueblo es infinita y Espíndola ha dado un claro ejemplo de su fe inquebrantable reflejada en esta obra majestuosa. Esta joya arquitectónica espera por usted, es momento de visitarla.
Sybel Ontaneda Andrade
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