En octubre de 2022 se cumplen 24 años de espera para los cantones de frontera, Palanda y Chinchipe. Pero, ¿qué esperan estos dos cantones de Zamora Chinchipe?
El acuerdo de paz firmado entre Ecuador y Perú en 1998, generó compromisos para mejorar la calidad de vida de los pueblos fronterizos. La construcción e interconexión vial se establece en las bases del acuerdo ecuatoriano-peruano, de ahí la importancia del Cuarto Eje Vial. Este eje se divide en dos tramos, el primero, de 101 kilómetros que comprende desde Vilcabamba (Loja) hasta Bellavista (Zamora Chinchipe), en el que ya hay avances. El segundo tramo incluye 53 kilómetros, inicia en Bellavista y culmina en el puente Internacional de La Balsa, en este tramo no se ha realizado, ningún avance; nada.
En el escenario de espera, transcurre un debate crítico entre los ciudadanos de frontera. Por un lado, está la voz de exigencia de los pueblos fronterizos que, en medio de la lucha, escuchan ofrecimientos como el del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que propone otorgar un crédito para culminar el eje vial. Sin embargo, en el marco de esta cooperación, se requiere que el Ministerio de Finanzas otorgue el aval para conseguir dicho crédito. Por otro lado, con la promesa de una falsa inclusión, se observan las consecuencias de una vía en mal estado, lo que provoca la exclusión ineludible de las y los ciudadanos de frontera, en ámbitos económicos e intercambio comercial.
Las ideas plasmadas en este artículo son el consonante de una voz colectiva que aspira y espera que los nuevos ofrecimientos, como otros tantos, que surgen en espacios protocolarios consoliden la integración, la conectividad y la vecindad, como una política de inclusión real; el encuentro también debe hacerse en las fronteras del país. ¿Hasta cuándo?
Karla Reátegui
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