Peligro latente

Luego de la frágil tranquilidad que hemos vivido quienes somos asiduos viajeros hacia Malacatos, Vilcabamba y lugares aledaños, tras superarse, temporalmente, los riesgos en el paso de Nangora, vuelve, y con más preocupación, la zozobra porque, con las primeras lluvias del invierno 2026, ya se produjo desprendimientos de tierra y rocas, que ponen en serio peligro la vida de quienes ocupamos esta vía.

El año pasado, que tuvo una temporada invernal bastante agresiva, entre enero y marzo y luego en junio, el paso de Nangora, que son aproximadamente doscientos metros, fue cerrado temporalmente en mayo, porque se presumía que se realizaría un trabajo técnico y definitivo por parte de organismos del Estado; aquello no ocurrió. Felizmente, algunos empresarios de buen corazón y solidarios con la causa de los habitantes del sector y de quienes nos trasladamos de manera permanente, pusieron su empeño y maquinaria para habilitarlo hasta que el Gobierno haga lo suyo. Incluso se habló de que se cambiaría la ruta por otro sector en donde no existan riesgos. Todo quedó solo en palabras.

La semana pasada, aprovechando que dejó de llover, se realizaron algunos movimientos de tierra en ese sector, retirando la cajonera en donde se había acumulado demasiado material- tierra y piedras- desprendido de la ladera de Nangora. Aparentemente beneficia a la vía y a la circulación vehicular porque se la ve más ancha; sin embargo, nos preguntamos: ¿qué va a ocurrir cuando llueva y se desprendan tierra y piedras? De seguro, volverán el peligro y la preocupación; se restringirá el paso y quedaremos comunicados a medias con el sur oriente de la provincia.

Se conoce que en el trayecto Loja- Malacatos, de apenas 30 kilómetros, existen 20 tramos en los que la vía, producto de inviernos pasados, ha sufrido serios deterioros: deslaves, derrumbos, hundimientos, fallas geológicas, etc., sin que, hasta el momento, sobre todo con la proximidad de carnaval, se hayan realizado los trabajos de reparación; solo se han colocado cintas, ahora de color rojo, con la palabra peligro, como que así se solucionara el problema. Entonces, nos volvemos a preguntar: ¿Loja no tiene autoridades? ¿Qué hacen los cuatro asambleístas, alcaldesa, prefecto, ministerio de transporte, etc.? ¡Nada! Definitivamente, la provincia de Loja está abandonada.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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