Estamos próximos a la Semana Santa, un evento de religiosidad cristiana que invita a la reflexión, arrepentimiento y conversión. Pero también es la época en la que uno de los platos más representativos de la cocina nacional cobra protagonismo, la fanesca, sabroso potaje que a su vez constituye una pesadilla santa porque los granos andinos y más requisitos para su preparación se ponen a precio caliente en los mercados, ¿Por qué?
Hicimos esa pregunta a varias vivanderas y nos señalaron que era por la guerra. No sabemos a qué guerra se referían. A la innecesaria guerra de Medio Oriente; a la guerra comercial y peleas arancelarias con Colombia, hoy tensionada por la trasnochada denuncia del presidente Petro sobre un supuesto bombardeo desde Ecuador a la zona fronteriza del vecino país. O tal vez a la guerra contra el crimen organizado en cuatro provincias donde aplica el toque de queda y cuyos resultados ha tenido la exclusividad el Gobierno, la prensa excluida de la verdad verificable.
Otros criterios dicen que se debe a la oferta y la demanda que obliga a la competencia consumista, a las lluvias, las carreteras en mal estado, la distancia, el alza de combustibles, la corrupción y más justificativos. En el caso particular de Loja porque todo nos viene de otras provincias. Por estos y otros motivos se anticipa que la fanesca tendrá como ingrediente la austeridad.
Conviene recordar, para que se vayan preparando, que la Semana Santa es una oportunidad para que los fieles católicos incluidas las autoridades que son de ADN y la Alcaldesa, vayan a la iglesia a confesarse de sus pecados y arrepentirse de la ineficacia de su gestión, que también es pecado.
Sobre el tema, es importante insistir sobre el control de los precios a los mayoristas y minoristas para evitar el excesivo abuso en los mercados, aprovechando que en Loja poco se producen los ingredientes para la fanesca, que este año solo será un platillo por la austeridad.
Adolfo Coronel Illescas