Iniciamos el mes de prevención contra el suicidio a raíz de que el 10 de septiembre fue declarado como el Día Mundial para la prevención del suicidio, en virtud de ello, conviene comprender que el suicidio es un problema a nivel mundial y no es provocado en forma voluntaria por ninguna persona natural ni jurídica, no obstante podría provocarse en forma involuntaria y no poder reconocer que una persona tenga una grave enfermedad en su salud mental que al igual que las demás enfermedades muchas veces causan muchos estragos en la persona. Cuan fácil es ir a un laboratorio, hacernos exámenes y conocer que uno o más órganos de nuestro cuerpo están en peligro y si no lo atendemos podría agravarse su condición hasta que mostrará muchas más señales que permitirán a nuestros familiares conocer que algo va mal en nuestro cuerpo.
Pero qué dificil es conocer que nuestra mente necesita atención prioritaria, que necesitamos reconocer que no estamos bien que requerimos la ayuda de una mano amiga. Es un tabú que debe romperse, necesitamos entender que debemos cuidar nuestra salud mental, así como cuidamos la salud física. Primero debemos escucharnos a nosotros mismos y sí algo nos molesta, perturba o preocupa en demasía, hablemos con un psicólogo, con un familiar que nos ayude a entender por el proceso que estamos viviendo, siempre es necesario escucharnos a nosotros mismos y lo que sería más importante es poder comunicar nuestros sentimientos no con el afán de victimizarnos ni causar pena o requerir atención prioritaria laboral, sino al contrario para poder comunicar nuestros problemas, para entender que debemos cuidar de nuestra salud mental y disfrutar nuestra vida con la familia y con las personas que nos aman y necesitan de verdad.
Manuel Salinas Ordóñez
manuel.salinas@unl.edu.ec