Canto épico en el cielo Mundialista

El Mundial de Fútbol 2026 que, en lo deportivo, coronó campeón a la selección de España y subcampeón a Argentina, abrió otros espacios que mantuvieron entusiasmados a los millones de habitantes que estuvimos muy cerca de sus incidencias, ya como asistentes a los escenarios deportivos, ya como audiencia desde casa, a través de señales televisivas.

Durante más de un mes nos olvidamos de tanto problema que afecta nuestra vida y de nuestro país, para seguir a esa redonda que, manejada con magia, nos levantó de nuestros asientos cada vez que geniales arqueros no podían con la habilidad de los atacantes y la pelota besaba las mallas: gol.

Sin embargo, al margen de lo expresado, cada compromiso tenía su propia ceremonia con el ingreso de enormes banderas de los competidores, desplegadas a lo largo de la cancha, los símbolos de FIFA y jugadores. Entonces venía algo que, para sus actores y quienes fuimos parte de ellos, era emocionante, maravilloso, incomparable: entonar el himno nacional cantado con ese civismo que viene desde el corazón y toca las fibras más íntimas de cada ser.

Y, en ese contexto, lejos, el himno nacional del Ecuador, se escuchó como el mejor de todos por su solemnidad, ritmo marcial, melodía y armonía y, sobre todo, por lo que significa para quienes lo representaban, para los miles de migrantes que, en los estadios, con voz rota por la emoción y las lágrimas, saludaban a la patria que los vio nacer; igual ocurría en cada hogar de nuestro país.

Somos campeones mundiales de himnos nacionales, en el “Viral Mundial de Himnos 2026”, organizado en redes sociales por el influencer español Fuenkio, superando a Colombia. Además, medios internacionales como The Athletic (de The New York Times) lo ubicaron en el puesto 6 de su lista de los himnos más emotivos del Mundial de Fútbol 2026.

Nuestro himno: “Ganó el primer lugar mundial por votación masiva del público en internet; destacaron su fuerza, su letra escrita por Juan León Mera y su música compuesta por Antonio Neumane; fue catalogado entre los más conmovedores y apasionantes entonados por jugadores e hinchas”.

No tendremos al mejor equipo de fútbol de mundo, pero sí tenemos el Himno Nacional más hermoso del planeta… ¡Qué orgullo!

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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