La responsabilidad de ser padre

Cuando viene el primer fruto del amor en la pareja, el tranquilo mundo del hogar se convulsiona, porque, a partir de ese momento, ya nada será igual: sueños cortados dos o tres veces por noche, preparar el biberón, calmar el llanto del infante y, luego, despertarse con las pestañas pegadas y los ojos ávidos de sueño y arreglarse para salir al trabajo, porque debes manteneresa casa que empieza a crecer… eso es ser padre. 

Y  esa historia se repite, a diario, mientras va evolucionando y se siente la satisfacción del abrazo, las caricias y mentiras cuando empieza a balbucir un “pa….pá” y eso te llena el corazón; y, luego, cuando sales, en familia, a recorrer un parque, tomas a tu hijo (a), y le pones sobre tu cuello,  ¡cuánto disfrutas ese momento!, y le tomas de la mano, y le subes a algún juego mecánico…disfrutar de sus juguetes….pero, también, irle formando, porque los valores que ennoblecen al ser humano, se forjan en el hogar; en los centros educativos, solo se cogen las fallitas.

Ser padre es estar atento a las necesidades económicas del hogar, procurar que haya todo para una convivencia armónica y un desarrollo físico, afectivo y emocional suficientes para construir un ser humano que pueda responderle con responsabilidad y eficiencia a la sociedad y a la patria; por eso el seguimiento que se debe hacer cuando los hijos son estudiantes. No es cuestión solo de matricularlos y acudir a retirarles cuando termina el año lectivo. Es estar listos para colaborar con los docentes hasta cuando hayan concluido la formación académica que se esperaba de ellos (as) y sean personas que puedan echar sus alas y volar a buscar su propio destino. Y tarde, cuando ya los años empiecen a restar tus energías, seguirás siendo el padre que dejará sus huellas y que alimentarás tu alma con hermosos recuerdos.

Entonces, aparece Piero con su canción “Mi Viejo” que recoge todo un mundo de emociones, gratitud y vivencias …“Viejo, mi querido viejo, ahora ya caminas lerdo, como   perdonando el viento. Yo soy tu sangre mi viejo, soy tu silencio y tu tiempo”.

Felicidades a los padres que comienzan a serlo, a los que están en plena vigencia y a los que ya terminan su tarea.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *