Muchos obstáculos tuvieron que vencerse para tener la primera imprenta en lo que hoy se llama Ecuador. Todo comenzó en 1 735.
Según Fr. José María Vargas, O. P., en su obra “Historia de la Cultura Ecuatoriana”, en julio de dicho año, la Congregación Provincial de la Compañía de Jesús nombró a los padres Tomás Nieto Polo y José María Maugeri procuradores en Roma y Madrid.
El 4 de diciembre de 1 740, los dos procuradores presentaron una petición al Consejo de Indias en la que solicitaban el permiso respectivo para que se pudiera establecer la imprenta en uno de los Colegios de la Provincia; petición que fue negada.
Tomaron, entonces, otro camino: se valieron de un joven quiteño llamado Alejandro Chávez Coronado, quien presentó la petición a nombre suyo; petición que fue aceptada. El 18 de agosto de 1 741, el Consejo de Indias remitió al fiscal la petición para que emita un informe, quien respondió favorablemente el 30 del mismo mes. Chávez Coronado recibió la facultad de establecer una imprenta para él y sus herederos.
El padre José María Maugeri fue nombrado superior de la residencia de Ambato a finales de 1 742. Pero Alejandro Chávez falleció en 1 744, quedando su madre heredera de la Cédula, quien cedió sus derechos al procurador del Colegio Máximo de Quito en 1 751. La imprenta llegó a Ambato en ese año, en donde la esperaba el padre Maugeri. El primer regente fue Juan Adán Schartz y enseñó el manejo a Raimundo de Salazar.
En 1 755 se publicó el primer opúsculo. En 1 759 fue llevada a Quito junto al padre Maugeri. Y el primer opúsculo en Quito fue del padre Juan Bautista Aguirre, quien fuera un conocido poeta.
En esta imprenta Eugenio Espejo editó el primer número de Primicias el cinco de enero de 1 792.
Fue, realmente, una verdadera proeza de los jesuitas.
Carlos Enrique Correa Jaramillo
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