El ´Eugenio Espejo´ para Carlos Carrión

Cuando rememoro el nombre de Carlos Carrión saboreo la delicia de sus disparates literarios, y aplaudo su maestría para el surrealismo, el realismo mágico; para hacer confluir la fantasía y la realidad en una sola atmósfera, hasta provocarnos sonoras y abiertas carcajadas. ¿Cómo no hacerlo, por ejemplo, con la indeleble y reverenda ballena de Jonás que de pronto asoma en el río Malacatos y congrega a la ciudad entera?

Pero también aplaudo su capacidad, nacida de la experiencia propia o de experiencias palpadas, para retratar la migración de los ecuatorianos a España. Sus penas, sus dolores, pero sus anhelos también. Sin dejar de lado las dosis de humor que parecerían suavizar las desgracias. O al menos hacerlas más dóciles ante la incomprensión del mundo.

Carrión es ese autor mayúsculo que no solo escribe incesantemente, sin descanso y con una pasión desmedida, sino aquel que ha roto el precedente de que hay que salir de Loja para alcanzar el culmen de la realización literaria. Sin renunciar a su pedazo de suelo, ha producido literatura de la buena, con proyección global, como ningún otro lojano de su época. Y hoy, sin lugar a dudas, es el novelista y cuentista más reputado de Loja, y uno de los más renombrados del país.

A propósito, el Municipio de Loja y la Universidad Técnica Particular de Loja han propuesto su nombre para el Premio Nacional Eugenio Espejo 2026, que no distingue un éxito coyuntural; reconoce a aquellos que se han dedicado a enriquecer el patrimonio cultural del país, formar generaciones de lectores y nutrir el acervo literario de la nación. Y es indudable que Carrión reúne esas condiciones. Por lo tanto, sería un acto de justicia no solo para su personalidad y trabajo fecundos, sino también para este terruño que se niega a sucumbir ante el centralismo voraz.

Y no se trata de un provincianismo rancio, sino de un legítimo derecho que tiene nuestro escritor, y de un deber que tenemos los lojanos: el de promover la ponderación sesuda de su trayectoria para que finalmente se premie como corresponde.

Abogamos, entonces, porque se haga justicia. Justicia de la auténtica, en vida, para un genio de las letras que le ha aportado al país lo mejor de su intelecto y entendimiento.

José Luis Íñiguez Granda

joseluisigloja@hotmail.com

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