Muchos hablan de remoción y revocatoria, pero la realidad es que el cantón Loja vive una democracia frágil desde que el exalcalde, José Bolívar Castillo, fue revocado por ejercer una administración dictatorial, asumiendo el cargo Piedad Pineda Astudillo, la primera muestra de fragilidad de la democracia.
La segunda debilidad de la democracia se da en el mandato del exburgomaestre, Jorge Arturo Bailón, quien falleció y asume la alcaldía Patricia Catalina Picoíta Astudillo, demostrando una labor coherente, habló del plan maestro de agua potable y el plan Regenerar.
La última fragilidad se da con el burgomaestre, Franco Quezada Montesinos, quien fue removido por sus errores cometidos durante sus dos primeros años de administración. Tras su salida, lo remplaza Diana Carolina Guayanay Llanes.
Cuántos concejales pasaron por todas las administraciones que fueron reelectos otros candidatos a la alcaldía con movimientos políticos locales y/o nacionales, qué hemos ganado los lojanos: nada.
Un líder se forja desde la honestidad y la ética moral que lamentablemente no conoce por qué. La planificación del ordenamiento territorial no se da. Tan culpables son los concejales, asesores, jefes de departamento.
Rodrigo Iván Cordero Espinosa
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