¿Tendré yo discernimiento?

Me he puesto a revisar algunos artículos y lecturas que los había dejado para cuando tuviere unos momentos más tranquilos y ociosos. Y me he encontrado con uno que me ha parecido interesante. Se trata sobre el discernimiento. María Luisa Berzosa, especialista en educación, nos comparte cinco claves para aprender a discernir, “sin pretensión de dar receta o fórmula mágica”. Así que voy a tomar su primera clave y añadir algo por mi cuenta.

Empezaré con la acepción principal de la palabra discernir, que encontramos en el Diccionario de la Lengua Española: “Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas. Comúnmente se refiere a operaciones del ánimo”. Y yo me atrevo a añadir que se refiere a operaciones morales, es decir, saber distinguir lo bueno de lo malo y determinar voluntariamente lo que más conviene.

Berzosa nos dice: “SABERSE LEER POR DENTRO”. Esto nos lleva a observarnos interiormente para conocernos a nivel intelectual y a nivel emotivo. Saber poner nombre a lo que nos pasa, sin condena. Ya habrá tiempo de ver luego cómo gestionamos nuestros sentimientos. Porque si abonamos el sentimiento del odio, no podremos ver bien el camino a seguir y podemos tomar decisiones a ciegas.

Por otro lado, hay que llegar a saber distinguir aquello que nos hace bien (o nos hace mal) a nosotros y a los demás. Esto nos permitirá tomar decisiones que no nos afecten ni afecten a otros, aunque sean molestosas y dificultosas el poder realizarlas, pero que nos resultarán obligatorias para nuestra conciencia. Esta distinción la aprenderemos de nuestra experiencia existencial y de la de los demás.

Tomar decisiones que solo procuren el bien de uno mismo y de los demás, nos permitirá vivir una vida auténtica y límpida, como producto de nuestro discernimiento.

Carlos Enrique Correa Jaramillo

cecorrea4@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *