Una vez más

Las alarmas nuevamente se activaron a nivel nacional, luego de un terremoto de magnitud 6,8 que sacudió el sábado a Ecuador; ocasionado 14 personas muertas y 484 heridos, especialmente en la provincia de El Oro, donde existe la mayor parte de fallecidos. Este evento telúrico nos deja muchas vidas que lamentar, pero también nuevamente hizo relucir la importancia del personal de salud; donde médicos, enfermeras, administrativos, auxiliares, personal de limpieza, conductores y todos quienes conforman las diferentes casas de salud, se unieron en un solo puño, bajo la consigna de salvar vidas; dejando atrás el temor, ansiedad y horror que en esos momentos se respiraban por los pasillos.

Definitivamente, cualquier espacio de trabajo, dentro de salud, hace el bien y ayuda a las personas; esto hace grande la profesión y a cada uno de los que estuvieron ahí. Sin embargo, la vida diaria de ese ejército de profesionales o héroes involuntarios con una vocación a toda prueba, es muy difícil. Pocas veces son escuchados y difícilmente entendidos. Pero una vez más, nos demostraron lo necesarios e indispensables que son para nuestras vidas.

A estos apasionados por salvar vidas, debe dárseles el reconocimiento que necesitan dentro de una sociedad que juzga al personal de salud y no a las autoridades que poco o nada hacen por dotarles de los insumos o medicamentos necesarios. Dice Simon Sinek: “trabajar duro por algo que no te importa se llama estrés, pero trabajar duro por algo que te importa de verdad se llama pasión”; la frase puede contener algo de verdad, pero la pasión no es suficiente, cuando se carece de medicamentos e insumos médicos. Considero que todo lo dicho hasta aquí es absolutamente urgente e imprescindible para salvar a nuestro Sistema de salud. Por eso, quiero animar a quienes nos representan en las instituciones locales y nacionales a defender la dignidad de nuestros profesionales de la salud y a quienes la han elegido como proyecto de vida y de desarrollo personal y profesional. Nuestro Sistema de Salud es perfectible y debe fundamentarse en sus profesionales a los que es preciso tener en cuenta, valorar, apoyar y reconocer para que sea posible el cambio que conserve lo bueno y añada lo que sea necesario para mejorarlo.

Andrés Sigcho

andres_575@hotmail.com.

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