Un viejo amigo que siempre ha estado junto a nosotros, “sumergido entre el amor, los celos, la desesperanza, el odio, el deseo de vivir y su contraste: morir”. Un ritmo ecuatoriano que llegó con el movimiento de independencia a nuestro país y se nacionalizó hasta posicionarse como referente de nuestra identidad, acaba de recibir un reconocimiento de la Unesco, al declarar al pasillo ecuatoriano Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Una declaratoria de esa importancia para un ritmo nacional que expresa lo que somos, sentimos y orgullosamente se identifica como parte de nuestro patrimonio cultural, debe ser recibida, valorada y festejada por todos los ecuatorianos, porque el pasillo se lo canta en todas las regiones, particularmente en Loja, dueña de un patrimonio de cultura erudita por sus caracteres muy propios, su forma de hablar, pensar, escribir, pintar y cantar. Aquí el pasillo se lo canta con más sentimiento, amor y corazón.
Si duda el reconocimiento de la Unesco nos obliga a ser más creativos y con propuestas nuevas, para que el pasillo siga caminando y no muera nunca. Esperemos seguirle dando a nuestro pasillo afecto, refugio, calor y cobijo, como Loja le dio sin saber de dónde vino y aquí se quedó, para que los artistas y compositores le den un estilo único. El connotado compositor Segundo Cueva Celi es reconocido como uno de los fundadores del pasillo al “Estilo Lojano”.
Las instituciones públicas, culturales, asociación de artistas, las sinfónicas y más gente que preludia sus sentimientos con esta música, deberían coordinar una celebración conjunta del acontecimiento, para expresar nuestro beneplácito, sentimiento y orgullo. Para poner esta declaratoria de la Unesco en las nobles páginas de la historia y en el corazón de los lojanos.
Adolfo Coronel Illescas