Radiografía de una decadencia: del mesianismo al caudillismo local

El «político oscuro» no es un error del sistema, sino un arquitecto. Se presenta como un líder de esperanza, transformando la gestión pública en su patrimonio personal. Su estrategia se basa en el alfabetismo funcional, permite que el ciudadano lea, pero inhibe su capacidad de conectar puntos lógicos. En Ecuador, este fenómeno en una preocupante amnesia colectiva, donde se favorecen figuras glosadas y con pasados cuestionables, bajo la falacia del “Único Salvador”.

Loja no es ajena a este modelo, en las últimas cuatro décadas lo vivió. El ejercicio del caudillismo ilustrado domesticó sectores ciudadanos, mediante una estética de orden y una narrativa de miedo. Bajo esta visión, se adoctrinó una generación con la peligrosa idea de la eficiencia —o su apariencia— justificando la arbitrariedad y tratando a la administración municipal como una hacienda privada.

Sin embargo, el relato de la “modernidad” se desvanece al contrastarlo con la realidad. El Plan Maestro de Agua Potable y el Plan Regenerar son monumentos a la falta de rigor técnico.

El sistema de conducción, en un 80% recorre zonas de alta inestabilidad sísmica, ignorando advertencias geológicas básicas; una oda a la prepotencia. Pensar que su presupuesto inicial fue USD 26.5 millones y ya ha escalado a cerca de 200 millones, perdiendo un 60% del agua tratada por fugas, tan simple —No es una red «maestra», sino un drenaje financiero—.

Por su parte, Regenerar es un tributo al engaño, en la actualidad ya presenta un notable deterioro, acompañado de altos riesgos físicos evidentes y comprobados para los usuarios.

 Acaso los lojanos estamos contentos con este tipo de políticos, que, pese a la evidencia probada, algunos ciudadanos siguen insistiendo ¡Es la solución!, señores, ¡La tiranía no enseña, domestica!, entendamos, somos una ciudad culta, o lo dejamos en duda.

El espejismo del orden es una fachada con cobertura que denota una gestión técnica ineficiente. Loja no necesita caudillos que impongan estética, sino estadistas que respeten la técnica y la dignidad ciudadana, esto tampoco justifica a los que continuaron, ya que dan mucho que pensar.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com

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