Las relaciones entre Ecuador y Colombia, desde tiempos pretéritos, han sido de muy buena vecindad, en todo lo que esta expresión alcanza; fuimos parte de la Gran Colombia, el sueño dorado de El Libertador. Solo en el siglo XIX se registran leves conflictos territoriales destacando la guerra del Cauca (1832) y la guerra colombo-ecuatoriana (1862-1863) por diferencias limítrofes y políticas. En la era moderna, las tensiones se han enfocado en seguridad fronteriza, siendo el bombardeo de Angostura en 2008 el problema más grave.
Aparte de estos incidentes que no tuvieron mayor afectación y que fueron superados vía diplomática, las relaciones de hermandad han sido óptimas en materia de comercio, economía, cultura, deporte, arte, etc.; en otros términos, los colombianos cuando vienen a Ecuador se sienten como en casa y viceversa.
Sin embargo, en los últimos meses, la inseguridad que se vive, principalmente en la frontera norte de Ecuador, ha hecho que se produzcan fricciones por el reclamo de nuestro mandatario a Petro que, desde Colombia, no existe una lucha frontal contra el narcotráfico, la guerrilla y GDO que atentan a la seguridad de nuestras provincias del norte. Posiblemente, Noboa, optó por la vía equivocada, incrementando el arancel al 50% a los productos colombianos que entran a nuestro país. Petro no se quedó con los brazos cruzados y respondió con la misma medida: 50% de aranceles a productos ecuatorianos que entran a Colombia. El resultado: miles de habitantes fronterizos de los dos países se quedaron sin trabajo y se generó la profusión del contrabando y comercio irregular.
Que Ecuador haya bombardeado a Colombia, porque se ha encontrado un artefacto añejo y descolorido en territorio paisa, es cosa de locos que, solo un imaginario absurdo de Petro, pudo sustentarlo: versión negada por militares y autoridades colombianas que obligaron al mandatario a retractarse. Es obvio que quiso despertar el espíritu patriótico de sus ciudadanos, frente a los comicios presidenciales que se le avecinan. Esperamos que los dos mandatarios en la reunión que tendrán el 26 de marzo, solucionen el problema de los aranceles y retorne la armonía binacional, inclusive, considerando que, entre los dos países, la venta de electricidad ha sido permanente, y parece que Ecuador, muy pronto lo va a necesitar.
Darío Granda Astudillo
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