La jornada nacional de movilización del pasado 13 de marzo marca un punto destacado en la resistencia popular. No fue solo una marcha más; representó el ascenso de la confrontación frente a la política autoritaria y neoliberal del gobierno de Daniel Noboa.
Bajo una plataforma unitaria, la UNE, el FUT, el Frente Popular y más de 50 organizaciones sociales se volcaron a las calles, en quince ciudades, expresando el descontento acumulado. El rechazo es total: desde la ley reformatoria al COOTAD y los intentos de asaltar el IESS, hasta el nefasto Acuerdo MDT-2026-059, que bajo el disfraz de «normativa» pretende imponer una flexibilización laboral que atropella derechos históricos.
La movilización tuvo un carácter nacional y diverso. Miles de voces exigieron seguridad real ante el crimen organizado, alza general de salarios y defensa de la seguridad social.
A la convocatoria se sumaron jóvenes, mujeres, maestros, campesinos de la FEUNASSC, personal de salud y colectivos ecologistas. Esta diversidad convergió en una consigna que retumbó en Carondelet: “Fuera Noboa”.
Luego de la jornada de protesta, la unidad popular se mantiene y las acciones irán en ascenso. El pueblo ecuatoriano ha demostrado que no está dispuesto a ceder ante el empaquetado neoliberal. La calle ha hablado y el mensaje es contundente: la defensa de los derechos de los trabajadores no se negocia.
Remo Cornejo Luque
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