El administrador fiel

La palabra de Dios, a través del profeta Amós, es una denuncia enérgica de quienes explotan a los pobres y estafan en sus negocios, sobre todo a los más necesitados.

En el Evangelio, Jesús alaba indirectamente la astucia del administrador abusivo: cómo encuentra la forma de no quedar “en la calle” cuando sea despedido, señalando que los corruptos son más avispados (para hacer el mal) que los honrados (para obrar el bien).

Pero Jesús de ninguna manera aprueba el comportamiento del administrador en la forma de desempeñar su cargo: aprovechándose para enriquecerse y malgastar.

El Evangelio y la Iglesia no están de acuerdo con la actitud del servidor público o privado, que, aprovechando la oportunidad y los privilegios de su cargo, se enriquecen de forma ilícita. Dicho con otras palabras: condenan toda clase de corrupción, pero de forma más clara el cáncer y la epidemia de la corrupción “oficial”.

El amor al dinero endurece el corazón del hombre; lo cierra al dolor de los demás y muchas veces lo lleva a cometer injusticias.

Lo de “ganarse amigos con el dinero injusto” … no es fácil de comprender en boca de Jesús, pero muchos lo entienden como no tener escrúpulos en recibir dinero de no muy clara procedencia, para hacer al bien a los más necesitados.

El Señor nos invita a ser responsables con los bienes materiales que nos ha dado, compartiendo lo que tenemos con generosidad y con amor. Todos somos administradores; no somos dueños.

La confianza y la honradez de una persona se ponen de manifiesto sobre todo en la administración económica y en los detalles más pequeños. No se puede ser fiel a Dios y, al mismo tiempo, ser esclavo de la plata. 

Edgar A. Ojeda Noriega

eaguasysuelos1@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *