¿Aprendimos algo con la pandemia del Covid 19?

A seis años de aquel silencio repentino que invadió las calles, lo que aprendimos no está solo en los libros, sino en las marcas que llevamos dentro. La pandemia fue, ante todo, una lección de humildad y humanidad, más allá de ser una medida sanitaria para frenar el virus, nos dejó lecciones profundas y, aunque el mundo parece haber acelerado de nuevo, queda esa cicatriz.

Antes de 2020, un abrazo o una reunión eran rutina, algo automático, sin importancia. Hoy, tras haber vivido el confinamiento, entendemos que el aislamiento marchita el corazón, aprendimos que la conectividad digital es útil, y que. aunque la tecnología nos mantuvo a flote, nunca fue suficiente.

Aprendimos a vivir con esa extraña mezcla de estar rotos por dentro, pero agradecidos por seguir respirando, el confinamiento nos enseñó a no patologizar el dolor; entendimos que la tristeza no es una enfermedad, sino es una emoción que en algunas ocasiones nos permite adaptarnos a nuevos entornos.

Para algunos, las cuatro paredes fueron un santuario donde redescubrieron la importancia de lo sencillo, el refugio de una película compartida o el valor de una charla sin prisas. Esas «pequeñas cosas» se volvieron gigantes. Pero para otros, el hogar fue una jaula de miedo, revelando las grietas y las violencias que existen y que en algunos casos no son visibles.

Nos enfrentamos a la cruda verdad de nuestras relaciones y a la soledad acompañada. Hoy sabemos que el tiempo, por sí solo, es solo arena que cae; no cura, no olvida, no sana, lo que cura es lo que hemos decidido hacer con ese dolor. Seis años después, queda la pregunta: ¿realmente dejamos que esto nos transformará o solo estamos esperando a que el olvido nos devuelva a lo mismo de antes?

Luis Fernando Pilco Peñaherrera

fernandopilco_17@hotmail.com

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