La lógica de no creer el cuento

Cada vez que leemos un libro, la duda se abre a la inteligencia y la razón no pide fuerza. Resulta casi conmovedor observar cómo los ecuatorianos hemos construido nuestra identidad, fundamentándola con una base sólida, pero frágil como un helado expuesto al sol.

A lo largo de nuestra historia, si la analizamos, nos han arrullado inocentemente, pero con intencionalidad, en relatos de falsos héroes y villanos de caricatura, convenciéndonos de que la historia es un desfile de virtudes solo interrumpido por la maldad de ciertas mentes siniestras.

Esta paradoja entre el bien y el mal queda al descubierto por historiadores de la talla de Paz y Miño, Acosta, Oleas, Rumazo, pero Ayala Mora rompe el estándar del oscurantismo con su obra Mentiras, medias verdades y polémicas de la historia, mostrándonos que somos dóciles para el «autoengaño colectivo».

La obra es un ejercicio de higiene mental, fundamental en un país que prefiere la comodidad de una mentira patriótica a la complejidad de una verdad documentada. La genialidad del autor se sustenta sin necesidad de recurrir al insulto del pasado, simplemente quitándole el maquillaje y exponiendo las verdades; demostrando que el Ecuador no es un destino manifiesto de gloria ininterrumpida, sino que, a lo largo de sus escenarios, solo ha sido un experimento humano, de contradicciones, intereses de clases, conveniencias, con seres humanos que se equivocaron, con la misma frecuencia con que los ciudadanos creen en las leyendas.

A lo largo de su recorrido, se habla de fundaciones heroicas como meros trámites burocráticos apurados, en cálidas reuniones de amigos para confraternizar el logro de captar el poder sobre sus adversarios; límites territoriales defendidos a costa de vidas humanas, que terminaron resolviéndose entre mapas mal dibujados, triquiñuelas y una que otra copa de más; o próceres que, si hubieran vivido en la actualidad, hace tiempo ya les habrían bloqueado las cuentas en Twitter, X e Instagram, por polémicos, controversiales y mentirosos, aunque en los textos escolares se muestran impolutos, sin mancha alguna.

Leer este libro es obligatorio, permite romper el mito y entrar en el razonamiento crítico.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com  

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