
No es lo mismo “crecimiento económico” y “desarrollo económico”. El primero se determina por el incremento del conjunto de bienes y servicios de una nación. El segundo es un concepto integral, que busca mejorar las condiciones de vida de la población, no solamente incrementando el ingreso de las familias, sino también permitiendo su acceso a salud, educación, bienestar, gestión pública, etc.
En los años 70 del siglo pasado la humanidad empezó a debatir la necesidad de proteger el ambiente y buscar un equilibrio con el desarrollo económico. En 1972 se suscribió la Declaración de Estocolmo, uno de cuyos principios dice: “Los recursos naturales (…) deben preservarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras, mediante una cuidadosa planificación u ordenación, según convenga”. Esta es la primera noción de lo que luego será el “desarrollo sostenible”.
La Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Informe Brundtland), en 1987, acuñó el concepto de “desarrollo sostenible”, entendido como un proceso que satisface las necesidades de las generaciones actuales sin poner en riesgo la satisfacción de necesidades de las generaciones futuras.
El desarrollo sostenible también es parte sustancial de nuestro Código Orgánico del Ambiente. Aclaro que este principio no busca que la humanidad deje de explotar los recursos naturales, sino que lo haga sin afectar el ambiente, del que dependen nuestra vida y nuestro bienestar.
Gustavo Ortiz Hidalgo
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