Vino a “darnos una manito”

Una visita aérea a Loja realizó la venerada imagen de la Virgen del Cisne el martes anterior. Vino a visitarnos. A “darnos una manito”, que la necesitamos, porque en Loja los contagios por las variantes del coronavirus se nos van de la mano.

Vino a resucitar la esperanza del pueblo católico lojano, al que hasta la voz se le está arrugando tanto pedir y exigir a las autoridades asuman con responsabilidad el tránsito de la pandemia que nos está haciendo perder la fe en un futuro sin contenido. Vino a consolarnos ante la procesión de miedo y dolor que los lojanos llevan por dentro. A darnos tranquilidad, para con fe, sabiduría y solidaridad lograr salir de la epidemia que está dominando los titulares y nuestras vidas.

Vino a bendecir a los habitantes de la ciudad. A pedirles sigan manteniendo su resiliencia y evitar estresar el corazón. Es que si algo aprendimos de esta crisis es la paciencia, la fortaleza -que está agotándose-, para enfrentar los retos del mosaico de variantes de la Covid-19 por la falta de seguridad sanitaria y una vacunación ágil, rápida, efectiva. Que el Ministerio de Salud no continúe de espaldas al lento ritmo de la vacunación en Loja, ciudad convertida en incubadora del virus.

La Virgen que vive en el corazón del pueblo desde su advocación en 1596, vino para animar el espíritu y la fe por la vida. A “darnos una manito” para salir liberados del virus y que la pandemia se acabe, que es la permanente plegaria para sobrevivir y seguir venerándola.

La imagen de la Virgen del Cisne luego de sobrevolar el cielo de Loja, regresó a su santuario, no sin antes recordarnos en estos momentos de dura tragedia, nuestra responsabilidad personal y colectiva, con una recomendación muy decidora “Cuídate que yo te cuidaré”.

Adolfo Coronel Illescas

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