Uniendo piezas: cuidado del Alzheimer y el rol vital de la familia

El Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa progresiva, sigue siendo un desafío médico y social. Sin embargo, las investigaciones más recientes han arrojado luz sobre formas de neuroplasticidad de abordarla, destacando el papel crucial que desempeña la familia en el cuidado y apoyo del paciente.

Las últimas investigaciones sobre el Alzheimer han subrayado la importancia del enfoque multidisciplinario en su manejo. Se ha demostrado que la estimulación cognitiva y el ejercicio físico regular pueden ralentizar el deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida de los pacientes. La estimulación cognitiva, que implica actividades que desafían la mente, como puzzles, juegos de memoria, planificación, organización, toma de decisiones, razonamiento, lectura y cálculo puede ayudar a preservar las funciones cerebrales y mantener la independencia durante más tiempo. Del mismo modo, el ejercicio físico, adaptado a las capacidades del paciente, no solo beneficia la salud física, sino que también se ha relacionado con mejoras en la función cognitiva y el estado de ánimo.

Sin embargo, para que estas intervenciones sean efectivas, es fundamental el apoyo constante y comprensivo de la familia. El cuidado del paciente con Alzheimer puede ser agotador física y emocionalmente, y es esencial que la carga no recaiga únicamente en un miembro de la familia. La distribución equitativa de roles y responsabilidades entre los miembros de la familia es crucial para prevenir el síndrome del cuidador quemado, que puede afectar gravemente la salud y el bienestar de quien asume el papel principal en el cuidado.

Por ello es crucial que la familia se sensibilice y desarrolle empatía hacia el paciente con Alzheimer, ya que la enfermedad puede transformar radicalmente su comportamiento y personalidad. Desde una perspectiva psicológica, el Alzheimer puede llevar a cambios emocionales y conductuales significativos en el paciente, a menudo manifestándose en comportamientos similares a los de un niño. Este cambio puede resultar desconcertante y frustrante para los familiares, quienes pueden sentirse desorientados y enojados ante la aparente regresión de su ser querido. Sin embargo, es fundamental comprender que estas alteraciones son resultado de los cambios neurológicos asociados con la enfermedad, y no una elección deliberada por parte del paciente. En este sentido, la sensibilización y la empatía por parte de la familia son herramientas cruciales para navegar por los desafíos emocionales que plantea el Alzheimer y mantener una relación amorosa y respetuosa con el paciente a lo largo de su enfermedad.