Una cosa es con guitarra…

La valoración que se tiene al primer año de gestión municipal presidida por Franco Quezada no puede ser más paupérrima. Existe una amplia coincidencia en la opinión pública en el sentido que no es posible destacar mayores aportes de una administración dada al garete y que, carente de planificación, no tiene respuestas (no digamos soluciones) a los crecientes problemas y demandas ciudadanas, especialmente en la provisión de los servicios básicos, infraestructura vial, movilidad, mercados, tratamiento de residuos, ocupación de espacio público, crecimiento urbano, fomento del turismo y la cultura, mantenimiento de áreas verdes, etc.

Una cosa fue el discurso y ofrecimientos realizados por el entonces candidato Franco Quezada y otra muy distinta la ejecución de un plan de trabajo que, al parecer, no tiene otra finalidad que reposar en los archivos del Consejo Nacional Electoral, cumpliendo un simple formalismo legal. Esto lo que deja en claro es que en esta farsa democrática en la que vivimos los ecuatorianos, se acude al engaño y a poses populistas para captar adhesiones y una vez que se obtiene el favor del pueblo, volver la espalda a los mandantes, incumpliendo en forma abierta –y a veces hasta descarada- con los ofrecimientos de campaña.

En el caso del alcalde Loja, bien vale recordarle el aforismo: una cosa es con guitarra y otra con violín. Existe un deterioro general de la ciudad y cantón, cuando tenemos un municipio que no genera mayor obra pública y que, por el contrario, apenas si avanza con pagar los sueldos a una nutrida burocracia, dirigida –por otra parte- por asesores y jefes departamentales que, con las excepciones del caso, no tienen idea hacia donde caminan…

Franco Quezada, hace un año, dijo al pueblo que sueña ‘…con ser recordado como el mejor alcalde de Loja…’. Por ahora, ese sueño, producto de la incapacidad, amenaza con convertirse en pesadilla.

Giovanni Carrión Cevallos

@giovannicarrion