¿Realmente eres eco-friendly? 

A lo largo de nuestra vida, abundan las contradicciones del mundo moderno. Vas al gimnasio en carro, agendas un viaje costeado por el salario mensual para aliviar el estrés laboral, sientes culpa por sentir culpa, comes saludable y te aplicas bloqueador solar, pero fumas una cajetilla de tabaco diaria. Raro, ¿no?

El estilo de vida amigable con el medio ambiente es un claro ejemplo de esta contradicción. Muchas personas hemos optado por seguir normas éticas alineadas a la sostenibilidad, una práctica que afortunadamente se ha popularizado con el conocimiento e información emitida en los últimos años, pero, ¿realmente lo estamos haciendo bien?

No cabe duda, que tomar la iniciativa en implementar estos hábitos en nuestra cotidianidad es un gran paso, sin embargo, debemos hacerlo desde la coherencia, no con el afán de dejar una huella positiva en el planeta vamos a adoptar comportamientos marketeados que los medios nos han hecho creer. Por ejemplo, el hacer las compras del supermercado con bolsas de tela para llenarlas de empaques de plástico o cargar con tu termo de agua de aluminio que lo rellenas con agua embotellada o por último comprar productos ecológicos que vienen desde la otra punta del planeta.

Todas estas cuestiones nos llevan a una paradoja intermitente, saber diferenciar hasta en la más mínima acción aspectos que realmente ayuden al planeta es primordial. Simplemente volvamos a nuestras raíces, la magia está en la sencillez de las acciones que nos ayuda a enfocarnos en lo que realmente importa, valorando nuestro entorno y ambiente. Como último consejo: dejemos de seguir tendencias y más bien hagamos uso de ellas de una forma consciente y educada.

María Nathalia Sánchez Esparza

maria.nathaliase98@gmail.com

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