Nuestra educación es robotizada

La robótica como disciplina que crea procesos repetitivos, ha estado presente en diversos campos, uno de ellos es la educación. Sin que esto suene a crítica destructiva, los sistemas educativos implantados en Ecuador, no son más que regímenes robotizados donde la “planificación anticipada” reduce la creatividad e innovación constante que un proceso de enseñanza requiere.

En estos días de pandemia, donde los padres de familia nos hemos convertido   en confidentes de la enseñanza que reciben nuestros hijos, vemos que los profesores realizan sus clases enmarcados en un modelo extraído de la teoría de la administración científica Taylor, que consiste en una estandarización de los movimientos y tiempos de cada tarea específica de los operarios, las que son diseñadas previamente por la gerencia, eliminando los tiempos muertos y movimientos innecesarios. Sobre esa base, se considera buen profesor, a aquel que actúa como robot, cumple órdenes previamente establecidas. Es decir, debe poner todo su esfuerzo y trabajo en el protocolo antes diseñado, coartando el pensamiento crítico y la reflexión permanente de él y de sus estudiantes.

Es una pena que el fordismo educativo siga vigente en la actualidad, cuando lo que se requiere es una formación nueva, donde la pedagogía esté sobre lo administrativo.

Al ritmo que vamos tendremos que seguir dependiendo de la extracción del petróleo, el banano y la mimería.

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