La más grave crisis de Ecuador

La promesa de mano dura del Gobierno Nacional y de ganar la guerra que el Estado declaró contra el crimen organizado después de las masacres carcelarias y los asesinatos de servidores, personalidades públicas, un candidato a la presidencia y personas particulares, ha quedado en un simple enunciando.

La ola de violencia se incrementa cada día y nos asombra la forma cómo se producen estos hechos y no solo en lugares públicos, sino incluso en domicilios particulares y negocios, por lo tanto, el comentario general es que no existe seguridad en ninguna parte del territorio ecuatoriano.

Declaró enfáticamente el presidente Lasso: “Tenemos un enemigo común, la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado”. Lo hizo en su mensaje a la nación el 1 de abril de 2023 y que desató toda clase de críticas.

El país enfrenta en la actualidad la más grave crisis de inseguridad de nuestra historia republicana que nos hace ver ante la mirada internacional como uno de los países más violentos de América con una estadística de 40 crímenes por cada mil habitantes. Entre las ciudades más violentas se encuentran   Quito, Guayaquil, Manta, Machala, Esmeraldas, entre otras, donde día a día está incrementándose esta lacra social y poco o nada se hace para frenar este tipo de delitos que enlutan los hogares ecuatorianos.

Los principales motivos para que se fomente la delincuencia a los niveles que hemos llegado son los siguientes: las políticas públicas de las ciudades no responden al crecimiento de la población, la falta de fuentes de trabajo, la vigencia de Leyes que benefician a los delincuentes, la Constitución que favorece a las organizaciones criminales y corruptas, la vigencia de la tabla permisible para el consumo de drogas, entre otros. El remedio a esto consiste en formular y aplicar las reformas estructurales políticas, económicas, constitucionales y sociales que deben   dictarse y ejecutarse con urgencia antes que sea demasiado tarde.

Luis Muñoz Muñoz