La justicia satanizada

La justicia ha develado su verdadero rostro en Ecuador, mostrando que sus ojos no están vendados para juzgar únicamente en función a los hechos y a las acciones, y que su balanza no representa la ponderación y valoración correcta de las pruebas en general.

Lamentablemente, la justicia se ha desfigurado como resultado del accionar facineroso de algunos operadores de justicia, llegando a mostrar que la justicia se imparte a favor del mejor postor, que se juzga en función al justiciable y no a los hechos que ha perpetrado.

La justicia ha sido ultrajada tanto por quienes venden sus sentencias como por quienes las compran; tanta es la podredumbre que hay jueces privados de su libertad y de quienes asumíamos presentaban una inquebrantable moralidad. Además, esta modalidad de corrupción capta a abogados que buscan triunfar judicialmente a cambio de dinero o favores antes que con argumentos. De esa forma se cierra el círculo vicioso que mancha una institución y que desprestigia al sistema judicial.

Es criticable este sistema corrompido por elementos que se creen intocables, para invitar a reflexionar que el ejercicio de un cargo público a cambio de billetes o cualquier gratificación para cumplir una tarea inherente al cargo es repudiable. Es preferible cuidar el buen nombre y el prestigio profesional antes que venderse por unos cuantos billetes.

Carlos Andrés Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com