La inercia institucional un obstáculo para el cambio local

El nuevo administrador de la ciudad debe tener en cuenta que el municipio no es una hoja en blanco, sino un espacio de conflicto gobernado por la inercia institucional que causa que el gobierno local mantenga la misma estructura y manera de funcionar a pesar de cualquier cambio político o administrativo. El fenómeno descrito, además, establece los modos y el comportamiento de los empleados públicos, que en algunos casos no son los mejores.

En tal sentido, el alcalde y su equipo de trabajo deben recordar a los funcionarios municipales que ellos son el instrumento institucional por medio del cual el Estado local brinda un servicio y se comunica con la ciudadanía. Y algo más importante, realizar una auditoría de personal. Seguro hay empleados que no son más que una carga para el erario. Se tiene que buscar las bases legales y recursos económicos para cortar, en la medida de lo posible, el gasto corriente, o al menos, controlar de mejor manera la eficiencia de los funcionarios municipales.

Lo único que demuestra un municipio abultado de servidores públicos es su ineficiencia en los procesos y una obsoleta cultura institucional. El punto básico para devolver la dignidad a los lojanos y canalizar los recursos hacia los verdaderos problemas de la ciudad es reducir el gasto corriente, aumentar la inversión social, utilizar nuevas tecnologías, escuchar las necesidades ciudadanas  y modernizar la administración pública a través de un nuevo modelo de gestión, que anteponga a los ciudadanos sobre los interés personales y partidistas que en ocasiones se vinculan a esquemas de corrupción que además en Loja nunca son denunciados.

Víctor Antonio Peláez M.  

@victorantoniopelaez