Ideas que comprender

Estamos viviendo un mundo vertiginoso en el que se están tergiversado todos los valores humanos, situación que nos obligan a trabajar en la búsqueda de algo positivo y valedero para nuestras actuales generaciones y las venideras.

En esta lucha solo hay un camino: la educación y la enseñanza. Obviamente, una educación y enseñanza que sea como sostenía Johon Dewey: “…Un eterno proceso de perfeccionamiento, maduración y refinamiento”.

Aprender haciendo con disciplina, solidaridad, ejemplo y amor debería ser el lema del sistema educativo ecuatoriano.

De hecho, el aula y el hogar deberían ser un embrión sin castigos, sin egoísmos, sin maltratos psicológicos ni aprendizajes de memoria. La juventud debería aprender actividades tales como “sembrar trigo, cosecharlo, molerlo y cocerlo, convirtiéndole en pan”; y, sobre todo debería aprender a amar, que en definitiva es el despertador del alma y el que nos convierte en seres tiernos y solidarios.

Si la finalidad del orden político es ayudar a los ecuatorianos a desarrollarse por sí mismo, como una idea que comprender – pienso- que hay la necesidad urgente de rehacer y dirigir de otra manera los sistemas educativos de nuestro país y obviamente cambiar nuestra manera de pensar.

Estas virtudes del ser humano, siempre están naciendo, sino las abonamos mueren día a día.

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