¿Hemos cambiado?

Antes de la aparición del SARS-CoV-2 llevábamos un estilo de vida diferente al actual. El deterioro social empeoro con el mismo, el dolor por pérdidas humanas hirió nuestras entrañas y la corrupción nos devasto; surgieron cambios que nos marcaron el destino positiva y negativamente, y palpamos el verdadero valor que tiene el pueblo para sus autoridades y politiqueros. 

El proceso adaptativo que como seres humanos tenemos, nos ha permitido afrontar eventos estresantes. La toma de conciencia a Dios gracias por parte de la mayoría de la población, nos ha enfocado a visualizar nuestro día a día de forma diferente.

Vivimos con temores indudablemente, pero por amor propio y a los nuestros, nos enfrentamos con dignidad a la vida. Percibir que las buenas acciones llevan un porcentaje mayoritario sobre el mal, nos renueva el espíritu.

Luego de atravesar tormentas, perdidas de afecto, hemos ido valorando nuestra identidad esencial y acariciamos con alma lo que nos rodea. Descubrimos lo bello de la naturaleza, la dulzura de un niño, la fragilidad de los animales, la sabiduría de los ancianos y llevamos como nuestro, el dolor de los demás.

¿La pandemia nos ha cambiado? Para mi vida sí. Ha sido un viaje interno que prioriza el valor humano, se regocija de la naturaleza y saborea la quietud; se dispone a enfrentar desafíos y está ávida de armonía y paz colectiva, cubierta por una coraza impregnada de fe.

Yadira C. Torres

Yaditorres_yct@yahoo.com.

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