Estuvieron de vuelta

Hay sonidos e imágenes que nos llevan de nuevo a la infancia. De chico siempre vi en la sala de mi casa un disco de Pueblo Nuevo, que recuerdo sonando los sábados por la mañana. Con los años uno va entendiendo lo que escucha, y comprendiendo el sentido que llevan sus canciones. La música ha servido para ir criando la sensibilidad y la conciencia, para darle forma a la mirada con que se asume el mundo, para situarse del lado en el que uno cree. Hace una semana pude estar por primera vez en uno de sus conciertos, en esta ciudad que los siente como sus hijos, y que fue a verlos con las manos llenas.

Parece injusto que desde hace mucho tiempo no hayan vuelto. Jamás han sido ajenos a lo que pasa en el país y el mundo, y quizá ese ha sido el precio que han debido pagar; sin embargo, volvieron, con la misma garganta que no ha cesado de nombrar los males del mundo y denunciarlos, con la misma música que acompañó y acompaña a los movimientos que buscan la transformación.

Nacieron cuando el país volvía a la democracia, y desde entonces, han ido por las tierras propias y ajenas llevando su verdad. Sigue sonando con ellos el compromiso con el pueblo y con la gente, hurgando la posibilidad de un pueblo nuevo hacedor de un nuevo tiempo.

En el mundo siguen los estertores, y la guerra no ha cesado de mostrar el horror y la muerte, y frente a eso, siguen haciendo falta que nazcan vocaciones artísticas que no se alejen de la realidad en que vivimos, sigue haciendo falta música que golpee la vida cotidiana y la conciencia, que provoque al pensamiento, a la razón y el corazón.

Ojalá sigan volviendo, y la ciudad siga atendiendo su llamada.

Pablo Vivanco Ordóñez

pablojvivanco@gmail.com

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