El tercer país más contaminador del mundo

¿Vivimos para comer? ¿O comemos para vivir? En un mundo megadiverso, las opciones gastronómicas son ilimitadas. Como ecuatorianos, tenemos la dicha de rodearnos de una amplia variedad de alimentos y al momento de comprarlos solemos elegir según nuestras necesidades, presupuesto y gustos, lo cual es natural y normal, pero, ¿realmente les estamos dando el suficiente valor que merece el cuidado de nuestros alimentos?

Según la FAO, la tercera parte de los alimentos producidos en el mundo son desperdiciados. Este dato espeluznante crece aún más con la existencia de restaurantes, cadenas de comida rápida y supermercados. Cuando estos alimentos son botados a la basura y transportados al relleno sanitario, empiezan a emitir gases nocivos para el ecosistema. Si el desperdicio de alimentos fuese un país, sería el tercer país más contaminador por emisiones de gas.

Lo que vivimos hoy en día en cuanto a inseguridad alimentaria es crítico. Millones de personas hoy se van a dormir sin haber probado un solo bocado, y otros miles de personas botaron un banano porque le vieron una pequita negra y asumieron que estaba podrido. Es hora de actuar desde nuestro hogar. No esperemos leyes para cambiar nuestros hábitos, al final la política pública es el resultado de nuestra presión social.

Existen ciertas acciones que podemos implementar en nuestra vida, como llevar una lista programada al supermercado, ir más allá de tan solo ver la fecha de expiración y más bien como en siglos pasados, oler, sentir y palpar el producto, no tener afinidad por esa manzana que se ve perfecta y brillante; probablemente, esa que no es común visualmente sea más dulce que las otras y, sobre todo, sacarle el mayor provecho a todos nuestros alimentos, disfrutándolos con conciencia y agradeciendo por ellos.

María Nathalia Sánchez Esparza

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