El Síndrome de la Moncloa en el burgomaestre

El Síndrome de la Moncloa describe el fenómeno por el cual presidentes de naciones y otros altos funcionarios pierden el contacto con la realidad cotidiana de la ciudadanía y con sus propias bases de apoyo político a medida que se prolonga su permanencia en el poder. Situación similar ocurre en nuestra ciudad de Loja con él actual Burgomaestre.

Entre sus características está el Aislamiento de los mandatarios que empiezan a rodearse de un círculo cada vez más reducido de asesores y colaboradores, que limitan su exposición a diferentes puntos de vista y a la realidad social y política del país. Una Desconexión con la ciudadanía a medida que pasa el tiempo, volviéndose menos conscientes de las preocupaciones y necesidades de la población. Tercero, la Autocomplacencia con la creencia de que las decisiones propias son las mejores y que las críticas externas son infundadas o malintencionadas, rechazando el diálogo constructivo. La Crisis de liderazgo, con una gestión ineficaz, pérdida de popularidad y apoyo entre sus militantes y el electorado, dando lugar el requerimiento de cambio de liderazgo generado por presión interna y externa a través de elecciones o de procesos internos. Penúltimo, la Falta de transparencia con un manejo de los asuntos del gobierno de manera menos abierta, aumentando la percepción de corrupción. Y finalmente, el Rechazo a la crítica viéndola como ataques personales o políticos en lugar de oportunidades para mejorar, resultando un entorno político polarizado y divisivo.

Existen Estrategias que debe considerar el Edil para mitigar el Síndrome como: el Fomento de la transparencia con un gobierno abierto y accesible, con mecanismos claros de rendición de cuentas. Una Renovación constante integrando nuevas voces y perspectivas dentro del equipo de gobierno para evitar el aislamiento y la autocomplacencia. Contacto con la ciudadanía de forma regular y directa, escuchando sus preocupaciones y necesidades. Aceptación de la crítica como una oportunidad para mejorar y no como un ataque personal o político. Y Flexibilidad y adaptación para estar dispuesto a cambiar de rumbo y adaptar las políticas a las nuevas realidades y demandas sociales.

Paúl Cueva Luzuriaga

paulscueva@hotmail.com