Educación para la democracia

Una vez que ha pasado la consulta popular y donde los votantes dieron su respaldo a las preguntas relacionadas con el ámbito de la seguridad, como el rol de las fuerzas armadas en el combate al crimen organizado, el incremento de las penas en delitos graves y la posible extradición de ecuatorianos requeridos por la justicia de otros países y donde  rechazaron medidas económicas que habían generado polémica, como la creación de contratos de trabajo por horas y el arbitraje internacional para inversiones y asuntos comerciales nace la pregunta: ¿Cómo podemos educar para la democracia? ¿La democracia y la educación son asuntos claves en el desarrollo social?

La educación desde sus niveles más inferiores hasta la educación universitaria, debe fomentar el desarrollo mental y crítico en los individuos y que adquieran un conocimiento general que a su vez les permita que posean unos ciertos contenidos culturales mínimos en los principales ámbitos que atañen a la cultura. La tarea principal del educador debe ser la de crear “ciudadanos sabios en una comunidad libre” así como fomentar la combinación de aspectos como la creatividad con la libertad de las personas. Una “auténtica educación” debe estar relacionada con el libre albedrío, y debe tratar de que, por medio de la educación, las personas lleguen a ser sujetos autónomos, racionales y coherentes.

En la sociedad que vivimos es necesario determinar qué clase de conocimiento habría que fomentar en las personas. Hay que repensar cual debe ser el propósito de la educación en la democracia actual. Es necesario fomentar el conocimiento que ayude al crecimiento personal e intelectual de las personas. Estamos convencidos que la función educativa en una sociedad libre debe permitir que cada persona, realice su aportación y reflexiones a la sociedad sin que ninguna ideología o poder establecido coaccionen sus pensamientos o formas de pensar ¿Esto es posible?

Cambio y fuera.

Richard E. Ruiz O.

richardruiz.45@gmail.com