Cinco intrépidos motociclistas, lojanos y cuencanos, llegan al fin del mundo  

Atravesaron Perú, Chile y Argentina, tras un recorrido de 5.869 kilómetros y con retorno a Lima, dando un gran total de 10.703 kilómetros. Piensan ya en el Cuzco y Alaska.

Los colores del Ecuador se exhiben en el extremo sur del continente americano.
Los colores del Ecuador se exhiben en el extremo sur del continente americano.

Cinco motociclistas amantes del paseo-aventura: tres lojanos y dos cuencanos, recorrieron desde Aguas Verdes-Perú hasta la ciudad de Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, considerado el fin del mundo, en alrededor de 15 días. Hasta ahora, respecto a la provincia de Loja, son los únicos en emplear ese tiempo, antes lo hicieron otros lojanos, pero tardaron dos años.

Una hoja de ruta

Los lojanos Enrique Alberto Espinoza Veintimilla, Fabián Valdivieso y Vinicio Samaniego, y los cuencanos, pero que residen actualmente en Machala: Adrián Tenorio y Diego Coronel, cumplieron con éxito el sueño de llegar en sus motocicletas nuevas al fin del mundo. 

La aventura empezó el 26 de febrero de 2024, en Machala, donde se reunieron los cinco aventureros y amigos, previamente trazaron una hoja de ruta que duraría aproximadamente un mes. Allí decidieron que iniciarían la travesía en Lima, capital del Perú, en razón que la parte norte de este país ya la conocen y que el objetivo es ahora explorar campos nuevos, donde se pueda vivir la aventura en toda su dimensión.

Acordado aquello, viajaron hacia la localidad peruana de Aguas Verdes, limítrofe con Ecuador, donde embarcaron las motocicletas en un vehículo que las llevaría directamente a Lima. Ellos se movilizaron vía terrestre hasta Tumbes, desde donde tomaron un avión para ir directamente a la capital del Perú.

Todo en regla

Previo al viaje revisaron documentos para no tener inconvenientes en las entradas y salidas de los diferentes países: Perú, Chile y Argentina. Es que fueron conscientes que tienen que acoplarse a las disposiciones de cada nación.

Llevaron carpas, cocinetas de temperatura y bolsas para dormir o comúnmente conocidas ‘sleeping bag’, aunque estos no fueron necesarios porque prefirieron descansar en hoteles, así como imposible encender las cocinetas por los fuertes vientos.

Ya en la ruta, equipados ‘hasta los dientes’, empezaron la aventura que los llevaría a Ushuaia, ciudad argentina. Según la planificación, por experiencias y seguridad, los recorridos fueron desde las 06:00 o 07:00 hasta máximo las 16:00, en cuyo lapso se ‘devoraron’ más de 900 kilómetros diarios sobre rutas y carreteras.

Tres países

Los cinco viajeros atravesaron en sus poderosos vehículos de dos ruedas Perú, Chile y, finalmente, Argentina. En cada uno de esos países latinoamericanos palparon diversas experiencias, todas en ellas en la ruta.  En cada línea de frontera la emoción iba creciendo, tanto por el avance hacia la meta como por los innumerables paisajes que iban sucediéndose y pasando frente a sus ojos como películas.

Es que, por la Patagonia, en el paso de Chile hacia las pampas argentinas, hay rectas de seis y hasta siete horas que se tornan interminables donde los ojos no pueden ver más que el horizonte y la carretera. “Uno se ‘come’ kilómetros diarios y no termina de pasar una recta gigante”, cuenta emocionado Enrique Alberto Espinoza.

El emplear 15 días desde Lima hacia Ushuaia fue debidamente planificado por los deportistas que lo hicieron para no ser golpeados por el intenso frío, cuya temperatura va de uno a seis grados centígrados y, en el caso de verano que ocurre entre diciembre y marzo, la temperatura llega a 10 grados centígrados y los días son largos con un sol iluminando hasta 17 horas.

Escoltados por los Andes

Los motociclistas fueron atravesando la cordillera de los Andes, de lado y lado de la vía, los glaciares, montañas majestuosas, bosques hermosos y de ensueño que ofrece la naturaleza a los visitantes que, aparte de luchar contra los fuertes vientos, también tienen que hacerlo con el intenso el frío que, a veces, lleva a suspender el viaje y a refugiarse en algún lugar.

Enrique Espinoza dice que las ráfagas de viento son de hasta 90 kilómetros por hora y que ello obliga a conducir con cuidado para evitar un accidente, como ha ocurrido con otros motociclistas. También deben ir con precaución por la gran cantidad de animales que se cruzan en la vía: guanacos, zorros, perros salvajes, avestruces, entre otros.

El promedio de velocidad en la ruta es de 130 y 160 kilómetros por hora, ello para evitar que un viento de 90 kilómetros por hora golpee mucho. La idea es ganarle a su fuerza, aunque para ello también influye mucho la destreza del conductor que debe ir de pie en la motocicleta como lo hizo el hábil lojano, Enrique Alberto Espinoza, de 47 años de edad, divorciado, padre de tres hijos y gerente de una empresa de seguridad, en Machala.

La Patagonia y ‘Los 73 Malditos’ 

Enrique Espinoza dice que uno de los tramos más difíciles de esta travesía Lima-Ushuaia es la Ruta 40, ubicada en Argentina y a la que, habitantes del lugar y turistas, la califican como ‘Los 73 Malditos’, en alusión a su longitud de 73 kilómetros, que una empresa incumplida, contratada por el Gobierno Nacional, no la asfaltó, pese a haber cobrado millones de pesos. Ha habido allí varios accidentes y muchos de los aventureros no han logrado pasar hacia el destino final, retornando de ese lugar. Es común encontrar en ese trayecto, fruto de los siniestros: piezas de motocicletas, de carros, objetos personales y una gran cantidad de animales muertos por atropellamientos.

Es que lo de ‘Los 73 Malditos’ también hace honor a que en ese eje no hay estaciones de combustible y la más cercana está a unos 300 kilómetros, por lo que hay que llevar carburante de emergencia, así como agua, energizantes y, en el caso de los cinco aventureros, llevaron unos 50 bocadillos lojanos y melcochas. Otro obstáculo es la gran cantidad de grava de hasta 25 centímetros de alto que hacen trastabillar a las motocicletas y hasta las cambian de carril. Ellos mismos fueron testigos de un percance que afectó a dos personas.

Pero como si esto fuera poco, ‘Los 73 Malditos’ también son famosos por la presencia de feroces vientos, cuyas ráfagas llegan hasta los 90 kilómetros por hora y si, en ese tramo, la motocicleta se queda sin combustible, así se lleve de emergencia, se torna difícil llenar el tanque porque el viento riega la gasolina. 

Pero como el fin es llegar al fin del mundo, los cinco deportistas, a bordo de sus poderosas motocicletas, cruzaron los 73 duros kilómetros. Enrique cuenta que la mayoría de aventureros emplea hasta cuatro horas y en su caso lo hizo en 53 minutos, eso sí, condujo parado soportando una ventolera de 90 kilómetros por hora. Al final, sus compañeros y él superaron ese difícil tramo.

Hacia el fin del mundo

Atrás quedaron ‘Los 73 Malditos’ y ahora los esperaba la meta. “Llegar al fin del continente americano es una sensación y una adrenalina únicas porque vamos rompiendo el viento con la cara y con el pecho hasta llegar al fin del mundo. Es una sensación que uno la vive entre alegría y sentimientos cruzados”, manifiesta el motociclista lojano.

La gente de Ushuaia, población ubicada a unos mil kilómetros de la Antártida, es muy amable y también está la bondad del entorno de la ciudad, donde se puede ver los famosos pingüinos, elefantes marinos, entre otras especies, que fascinaron a los cinco motociclistas que cumplieron su sueño de llegar al fin del mundo y que desde ahora preparan una nueva aventura.

Nuevas aventuras

Piensan, esta vez, en el mítico Cuzco, en Perú, que tienen previsto emplear una semana y media. También está en los planes Alaska, en el extremo norte del continente americano, “lejos, pero no imposible porque cuando se traza una meta hay que lograrla”, dice Enrique Espinoza, quien, junto a cuatro intrépidos deportistas, llegó al fin del mundo, luego de cruzar tres países y devorarse 5.869 kilómetros, a los cuales se suman 4.834 kilómetros de un retorno triunfante desde Ushuaia hasta Lima, donde volvieron a embarcar las motocicletas.

Los cinco aventureros cumplieron la meta que se trazaron: llegar a Argentina.
Los cinco aventureros cumplieron la meta que se trazaron: llegar a Argentina.

 PARA SABER

Alimentación, gasolina, hoteles, cambios de aceites, filtros, neumáticos, carpas, cocinetas de temperatura, bolsas para dormir (‘sleeping’), entre otros, son los complementos del viaje.

CLAVE

Este tipo de motociclismo se denomina paseo-aventura. Las motocicletas son especiales: todo terreno, que permite recorrer largas distancias.

  • VOZ

Recorrimos Perú, Chile y Argentina, quisimos ir a Bolivia, pero no hubo más tiempo por el tema laboral”, 

La juventud debe emprender este tipo de aventura y si lo hace con buenos amigos puede llegar muy lejos”,

Enrique Alberto Espinoza, motociclista lojano

  • DÍGITOS

10.703 kilómetros fueron empleados en la travesía: Aguas Verdes-Lima; Lima-Ushuaia-Ushuaia-Lima.