Alimentación saludable como tendencia de mercado 

La búsqueda de salud orienta que se promueva una agricultura sustentable, rentable y competitiva, no sólo por compromiso de justicia social, sino también porque la agricultura tiene potencialidades para establecer un aporte mucho más representativo a la solución de los profundos problemas locales, regionales y nacionales.  Para que pueda desarrollarse tienen que despojarse de la dependencia tecnológica, cuyos orígenes de estos problemas radican en el contexto socioeconómico en el que se promovió la mayor parte de la agroindustria moderna, orientada a aumentar al máximo la productividad, situación que condujo al monocultivo, lo que disminuyó la capacidad de auto regeneración y sostenibilidad natural. 

La ciencia Agronómica se concentró en los híbridos, en los fertilizantes químicos que remplazaron las prácticas de abonadura orgánica, uso de estiércol y restos vegetales, lo cual alteró los procesos microbiológicos que permitían la nutrición integral de la planta, a causa de esta práctica se generó desequilibrio, lo que ocasiona brotes de plagas que serían contrarrestadas con químicos sintéticos.

La agricultura orgánica y agroecológica rescatan las prácticas tradicionales y ancestrales de producción, pero no descartan los avances tecnológicos y científicos no contaminantes, sino más bien los incorpora, adaptándolos a cada situación particular. La agricultura sana es la conjunción de prácticas ancestrales, como el uso de terrazas por los Incas, el uso de albarradas en la serranía ecuatoriana que liberan a la agricultura de la sequía estacional, el manejo de las huertas integrales como legado de los Paltas, la agricultura tradicionalmente biodiversa de nuestros campesinos, vinculada a una tecnología de vanguardia apropiada.  Ahora bien, la decisión de hacer la transición es, primeramente, un cambio de actitud del agricultor y del procesador. Una vez que se haya tomado la decisión de no querer depender más de los insumos petroquímicos y sintéticos, las alternativas y las prácticas se convertirán en herramientas de manejo más claras. 

Él tipo de agricultura sustentable y sostenible, por su alto nivel de resiliencia, a más de presentar un alivio ecológico, una variable de lucha contra el cambio climático, representa una alternativa fundamental en el mejoramiento de una de las variables económicas de enorme importancia en la población que se vincula con la salud del ser humano, en virtud que un alimento producido con la cantidad apropiada de nutrientes y sin residuos tóxicos, proporciona al consumidor los nutrimentos necesarios para tener un normal metabolismo, esto a su vez mejora considerablemente la salud en su integralidad.  A tal efecto, el mercado requiere de alimentos que nutran y no enfermen. 

Miguel Alejandro Soto Carrión

miguel.sotoc@unl.edu.ec