Al maestro con cariño

“AL maestro con cariño”- To sir with love, es un clásico del cine mundial que fue estrenado en el año 1967. El actor principal es Sidney Poitier (1927-2022) que personifica a Mark Thackeray, un ingeniero negro desempleado que encuentra trabajo como profesor en una escuela marginal de Londres, con un grupo de estudiantes rebeldes, irrespetuosos y colmados de antivalores. El maestro trata de aplicar procedimientos tradicionales en el aula, con resultados adversos. Cambia totalmente de metodología, identificándose más con los intereses y problemas de sus alumnos, logrando cambiar su actitud para convertirlos en buenos ciudadanos. Al final, el trabajo del maestro recibe el reconocimiento general.

Y es que, en la praxis, los maestros somos todo terreno. A veces nos toca trabajar con grupos homogéneos, en cualesquiera de los niveles, en los que los conocimientos fluyen como un río que corre hacia el mar, con resultados óptimos, reflejados en una excelente formación en valores. Otras veces nos toca educar a grupos heterogéneos de estudiantes con dificultades para el aprendizaje, con problemas que traen desde el hogar, con conductas conflictivas; en esas condiciones, salir adelante y conseguir resultados positivos, es de héroes. Pero, justamente, en las duras batallas, se conoce al verdadero maestro.

Sin lugar a dudas, la docencia es la madre de todas las profesiones, y, nadie puede decir lo contrario porque, por más alto que llegue una persona en el campo académico, siempre tendrá que recordar a quienes fueron sus maestros: aquellos que  tomándole de la mano le enseñaron a escribir y leer, luego, en las aulas del colegio les introdujeron en el conocimiento de las diferentes ciencias, hasta quienes, en las universidades y centros de alta formación les permitieron obtener titulaciones de tercero y cuarto nivel, con conocimientos suficientes para transformar a la ciencia y al mundo.

Como maestro que dejé cincuenta años de mi vida en las aulas del saber, mi saludo respetuoso a los maestros que, en diferentes latitudes de la patria, trabajan por ella, a través de la enseñanza y formación de los niños y jóvenes. Mi saludo, aún más cordial, a quienes, luego de largas jornadas, ahora ya disfrutamos de excelsas cosechas.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com