Acuerdo con el FMI

En las proyecciones que hace el Fondo Monetario Internacional (FMI) respecto al comportamiento de la economía para el 2024, apenas estima, en el caso ecuatoriano, un crecimiento ajustado del PIB del 0,1%, lo cual implica un estancamiento del aparato productivo nacional, sin posibilidades ciertas de generación de empleo de calidad. Esta dura realidad la evidencia la estadística laboral reportada por el propio INEC. Al comparar marzo 2024 versus marzo 2023, se tiene un deterioro de la tasa del empleo adecuado en -0,2; el subempleo crece en 0,6; y, el desempleo aumenta en 0,2.

Estamos hablando de una economía que no logra despegar, con guarismos que incluso van muy por debajo de la tasa de crecimiento poblacional, lo que refleja una demanda agregada contraída dado el escaso impulso que se recibe desde el consumo, la inversión, el gasto público y el sector externo.

No obstante, el gobierno ahora bate palmas por la aprobación por parte del FMI de un crédito de 4.000 millones de dólares para ser desembolsados en los próximos cuatro años, recursos que servirán, probablemente, para pagar obligaciones contraídas previamente con el mismo FMI que al momento suman 10.966 millones de dólares. En contrapartida, incremento del IVA al 15% con efectos negativos en el consumo y en alcanzar la justicia tributaria; elevadas tasas de interés que frenan la inversión; y, restricción en la inversión pública, aspectos que asfixian a una economía que en términos reales decrece.

Para quienes creen que el FMI es una especie de congregación de monjitas de la caridad deben leer o releer la historia latinoamericana y verificar que el recetario neoliberal nunca ha sido una solución a los problemas, por lo contrario, mayor pobreza y profundización de la desigualdad.

Giovanni Carrión Cevallos

@giovannicarrion

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