Abracemos una causa

Una de las características innegables del siglo XXI es el empoderamiento de las nuevas generaciones en la vida diaria. Rezagando a generaciones antiguas, tomando sus plazas y decisiones importantes. El análisis de las razones radica esencialmente en dos, la demográfica que explica el crecimiento de este sector de la población y la educativa que nos brinda mejores profesionales en menor tiempo. Pasamos de una generación a la que se le dio tardíamente el conocimiento en la experiencia, a una a la que las aulas brindan facilidades para la resolución de los conflictos.

No obstante, existe un revés dentro de todo esto pues la democratización del conocimiento y la promoción a la multidisciplinariedad ha creado sujetos sin un propósito vitalicio. Se fomenta crear experiencias lo más rápido posible, y el éxito se mide en cuanto se vive. Por tal, pasamos a un ambiente desechable en donde no le damos importancia a nada de lo que se nos da y tenemos un exceso de libertades que nos plantea grandes cambios, sin meditaciones y sin pausas.

Mi columna defiende eso, el abrazar una causa y hacerla propia. Estoy dentro de una generación en la cual los recursos son ilimitados y gratuitos en su mayoría, en la que la conexión social facilita procesos que abarquen recursos humanos y esto bien llevado puede derivar en que se generen cambios importantes en la sociedad. Un buen enfoque que derive de sentimientos de patriotismo y conciencia plena del mundo que nos rodea. Que salgamos de los escritorios y que podamos escuchar las necesidades de este. Plantearse un horizonte y caminar hacia él.

Darío Xavier Alejandro Ruiz